¿Y ké ko** son los diarios de gratitud?

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Vais a alucinar con este primer párrafo. Voy a relacionar la gratitud con las drogas. Bueno, específicamente con el neurotransmisor antidepresivo más conocido de todos los tiempos y que trae de cabeza a gran parte de este mundito nuestro; la serotonina.

Como dice mi amiga Mercè: – ¿Pero qué me estás contando, Mari Carmen?

Pues sí. El hecho de que estrenemos esta web con el lanzamiento de cinco cuadernos de espiral de alta gama, dirigidos tanto a profesionales como a principiantes del agradecimiento, y también este blok, con un post sobre los diarios de gratitud, no es casualidad.

Y es que, si algo nos hace auténtica falta a nivel planetario, con la que está cayendo, es subir nuestros decibelios de alegría vital y volver a menear el «cucu» con otra onda, mucho más bailonga, divertida y consciente. Si os soy sincera, a mí, la onda que verdaderamente me conecta con el más aquí y me pone las pilas para ir más allá, cada trece días, es la onda encantada de mi Alejandro Vril.

– ¿Alejandro qué…?

– Alejandro Vril. Pero ahora no te quiero liar. Ya te hablaré otro ratito de Ale y de mi adicción a sus manos.

– Y dime, ¿qué tiene que ver un diario de gratitud con la serotonina y con ese tal Vril?

Tú agradece, que no es poco, y luego hablamos.

Alejandro sube vídeos a Youtube, cada 13 días, para hablar de los ciclos energéticos según el calendario Maya. Espera. Vayamos por partes. Primero, una invitación. Esto es lo que te propongo que hagas en cuanto acabes de leer este post:

Empieza por elegir tu modelo de diario de gratitud aquí, y escríbenos para que te lo enviemos a casa lo antes posible. Una vez que lo hayas recibido, sigue esta dinámica:

  1. Cuando te vayas a la cama, ábrelo como si fuera tu más valioso tesoro, coge tu bolígrafo preferido y cierra un momento los ojos, antes de lanzarte a escribir cual poseso/a del compás.
  2. Rememora todas las cosas buenas que te hayan pasado durante ese día de manera retrospectiva, o sea, desde que te hayas levantado, hasta ese mismo momento. Puede que si estás cansado/a, tu mente se empeñe en llevarte a las anécdotas menos agradables. Eso da igual. Déjala que diga lo que quiera y tú sigue a lo tuyo.
  3. Ve al detalle más pequeño; al gesto bonito que ha tenido tal o cual persona; al agua caliente de la ducha; a la cama confortable en la que has dormido; al beso que, en un alarde de efusividad perruna, te ha metido tu mascota en todo el moflete para despertarte; a ese desayuno que te has zampado y que te ha sabido a gloria; a la ropa de abrigo que te has puesto…
  4. Ahora sí. Respira profundamente, abre los ojos y empieza a escribir: « Gracias por…» «Doy las gracias por…» «Agradezco que» «Gracias a… por…»
  5. No hace falta que te enrolles mucho, bastará con que te conectes emocionalmente con la sensación de gratitud mientras escribes, para que tu cuerpo empiece a reaccionar sin que te enteres. Y lo más maravilloso será dormirte con esa «impresión» en tu body.
  6. Hazlo todas las noches o todas la mañanas, tú eliges cuándo es el mejor momento para agradecer. Pero, por favor; hazlo. Es fácil y todo son beneficios; tanto para ti, como para los/las que te rodean. Lo vas a notar.

Alex Korb, neurocientífico y autor de The Upward Spiral (La espiral as- cendente: el uso de la neurociencia para invertir el curso de la depresión, un pequeño cambio a la vez), afirma que, cuando te centras en el agradecimiento y, por tanto, en aspectos positivos de la vida, el simple acto de agradecer «incrementa la producción de serotonina en la corteza cingulada anterior». Pero no solo eso.

Los estudios de Robert A. Emmons y Michael McCullough, ambos profesores de Psicología en la Uiversidad de California y Miami, respectivamente, revelan que las personas que siguen un diario de gratitud incrementan las probabilidades de éxito en sus propósitos, ya sean académicos, interpersonales o estén relacionados con su salud.

– Vale, bien, me has convencido, pero… ¿Y lo del calendario Maya?

Pues está claro. Los mayas veneraban al Sol casi como a un dios, y recordaban fechas importantes de su historia a través de su calendario. También registraban propósitos. Por ejemplo, cuándo debían empezar la siembra o cuándo realizar ceremonias destacadas de celebración. Era, para ellos, un elemento sagrado. Los conquistadores españoles acabaron con su cultura en el siglo XVI, aunque no consiguieron hacer desaparecer ni su legado, ni al mismo Sol que, por suerte, nos sigue iluminando todas las mañanas.

Y es que, a veces, olvidamos que lo que nos parece tan «normal» es en realidad, un milagro que se puede desvanecer en un abrir y cerrar de ojos.

Mientras nosotros/as nos quejamos de lo que nos incomoda o de lo que no funciona en nuestras vidas, el astro rey sigue brillando ahí arriba, día sí y día también. Aunque, ¿sabes? Bien podría no hacerlo. Podría dejar de lucirnos así. En realidad, podría pasar cualquier cosa en cualquier momento… Algo aparentemente tonto, como un simple dolor de muelas o tan brutal como perder a un ser amado.

Por eso quiero estrenar este blok con un post de agradecimiento a todos/as los y las artistas que ya no están con nosotros/as. Especialmente a mi madre, que se fue el pasado 31 de mayo y a la ama de Iñaki, que lo hizo tan solo unas semanas más tarde. Gracias/eskerrik asko a todas esas creadoras de vida que han emprendido su eterno viaje hacia el Sol.

Gracias, por haber dejado en mí, en nosotros/as, la luz y las ganas de seguir creando a pesar de todos los miedos y de tanto dolor.

Gracias, eskerrik asko, gràcies, grazas también a vosotros/as, por estar hoy aquí, bajo el mismo Sol, irradiando vuestra buena onda en esta red planetaria. Que los diarios de gratitud, tal como hacían los mayas con su calendario sagrado, nos ayuden a valorar y a re-conocer lo que verdaderamente nos conecta a la vida y nos hace sanar sin que nos demos ni cuenta, a cambio de nada.

Y para acabar, un poco de magia blanca

Síntesis:

Tanto los rayos solares como los diarios de agradecimiento tienen un efecto directo en los procesos químicos de nuestro organismo incrementando los niveles, entre otras sustancias, de la reina de la fiesta; la serotonina. Para celebrarlo, desde aquí te emplazo a empezar y/o a acabar tu día con nuestros cuadernos de magia blanca. No solo te conectarás con una espiral vibratoria de alta frecuencia (no como las del micro de la cocina); también encenderás el sol de tu creatividad interna aunque, al principio, como suele ocurrir cuando respiras, no controles tú lo que te está pasando.

Nada como la experiencia directa.

Gracias por tu tiempo, besos enredados y hasta el próximo post.

PD.: Según Alejandro Vril (345.000 suscriptores) y el calendario Maya, en el momento de escribir este post estamos en el ciclo energético del «Enlazador de Mundos» (pura transformación). Aprovecho para soltar apegos, cerrar etapas y abrir la puerta para «kontarme otro kuento». Te invito a que tú hagas lo mismo.

Myriam K.

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